¿Cepillar a mi gato o raparlo?

Si mi gato es tan limpio y dedica gran parte del día a su acicalamiento ¿Por qué tengo que cepillarlo?

Con la honrosa excepción de los singulares y, quizás por ello, maravillosos gatos sin pelo, como el Sphinx y el Petebald, los gatos tienen un manto, más o menos largo, que requiere unos cuidados mínimos. Así, el cepillado del animal es una rutina sana, que proporciona belleza y evita graves problemas.

A pesar del resultado obvio, no todos los propietarios de gatos sabemos que él aceptará de muy buen grado el cepillado rutinario, no en vano puede suponer una ración de mimos y cercanía con su dueño, pero esto sólo será posible si está acostumbrado desde su más tierna infancia.

Esto es especialmente importante en los gatos de pelo largo: todos podemos imaginarnos lo que puede suponer cepillar a un exuberante gato Persa con el manto plagado de nudos sin haber tenido el contacto nunca con el cepillo, la carda o el peine: puede conducir a la desesperación de ambos, dueño y gato.

Ya que hablamos de herramientas para el cepillado, no todos los felinos requieren el mismo tipo de utensilio. Para acertar en la elección y el uso es mejor consultar con los profesionales de la materia, sin dejar la elección a nuestra presunta capacidad de acierto.

A grandes rasgos, para el pelo largo se suelen utilizar cepillos de púas metálicas y cardas. Por su parte, el pelo corto requiere un uso de cepillos de cerdas o de guantes, que arrastran muy bien el pelo muerto.

“La gato-angora-centre-veterinari-saloucombinación de cepillado y alimento especial puede impedir la formación de bolas de pelo”

Obviamente, el cepillado proporciona belleza, es decir, un pelo bien cuidado, con los cepillados oportunos, se presentará brillante, fuerte, pomposo y elegante. Esto es así porque el acto mecánico del cepillado elimina pelos muertos, retira restos de suciedad y proporciona un incomparable masaje a la piel. Sin embargo, lo más importante es que también proporciona salud.

A este respecto mejora la salud del pelo y de la piel porque, especialmente en los ejemplares de pelo largo, evita la formación de nudos, un mal más peligroso de los que se pueda pensar a primera vista. Más bien al contacto, bajo esa maraña ingente de pelo vivo y muerto, la piel “no ve la luz” y, lo más importante, sufre un efecto “cocido” que provoca serias lesiones en la piel. Por ello, una vez más debemos recurrir a una expresión hecha, “es mejor prevenir”.

Para los perezosos, debemos destacar que tampoco es adecuado dejar que el manto del gato se anude por completo para rapárselo con la llegada del buen tiempo; un felino de pelo largo vive con comodidad tanto las épocas frías como las cálidas, con su manto natural, siempre y cuando este se encuentre en perfecto estado.

Como hemos visto, el cepillado influye en la salud de la piel y el pelo, pero también sobre la salud del aparato digestivo. Así, si no cepillamos frecuentemente, el pelo muerto será ingerido en grandes cantidades en tanto el gato pasa largas horas atusándose con su lengua, que introduce en su aparato digestivo todo el pelo que debía haberse llevado el cepillo.

Esto es importante porque los pelos ingeridos no viajan aislados por el estuvo digestivo, sino que se acumulan hasta formar auténticas bolas de pelo, que luego pueden atascar de forma parcial o completa el tubo digestivo. Esto no es algo banal para la salud del gato, sino que puede conducir a graves problemas, e incluso si no se diagnostica a tiempo, a la muerta del animal.

Las bolas de pelo se evitan de muchas formas. La más efectiva es el cepillado, pero también puede ayudar dar al gato algún tipo de alimento específicamente formulado para facilitar el tránsito de los pelos ingeridos y con el uso frecuente de malta. En realidad, el mejor método es la combinación de cepillado y alimentación adecuada, lo que casi garantiza que no lleguen a formarse bolas de pelo. Decimos casi, porque el gato siempre ingiera algo de pelo con el atusado, de modo que no existe la ausencia de riesgo sobre el asunto.

También se debe tener en cuenta que las bolas de pelo en el aparato digestivo pueden requerir una intervención quirúrgica para extraerlas, lo que supone un riesgo adicional e innecesario para el gato.

Llegados a este punto, debemos comentar que no nos hemos olvidado de otro sistema para el manejo de las bolas de pelo: La hierba gatera (o similar). Sobre las bondades del uso de este método existen muchas teorías, entre ellas que puede conseguir provocar el vómito en un animal “atascado” y que así acabe expulsando ese “obstáculo” que impide la normal función del aparato digestivo. Sin embargo, no debemos creer que baste con que tome hierba para que esté libre de riesgo ni que el vómito sea deseable para el gato. Realmente, el vómito es una reacción defensiva del organismo ante un problema, por lo que en principio no debería ser considerado como algo a provocar.

Pgato-persa-cepillado-centre-veterinari-salouor el contrario, el uso de alimentos específicos para la prevención de las bolas de pelo, así como los jarabes de malta, tienen una función diametralmente opuesta a la consecución del vómito, ya que ambos facilitan que los pelos que se encuentran albergados en alguna de las zonas del aparato digestivo del animal transiten por él y salgan con las heces.

“El cepillado aporta belleza al pelo del gato, pero también salud para su piel y su aparato digestivo”

En definitiva, el cepillado rutinario del pelo de nuestro gato desde su más tierna infancia y con los elementos adecuados a sus características previene los indeseables efectos de las bolas de pelo, situación que mejora con la alimentación específica y la administración de productos a base de malta.

Fuente: Dr. Rodríguez, Carlos. Revista El gato En Casa. Edición  gratuita cortesía Royal Canin