Preparar a nuestra mascota para la llegada de un bebé

Es importante recordar que nunca se debe dejar a un bebé solo con un animal; hasta la mejor de las mascotas puede lastimar a un bebé, siempre se debe supervisar de cerca a los animales y niños cuando están juntos. Es bueno anticipar los cambios en la casa (por ej., de horarios) que pueden tener lugar cando llegue el bebé; tratar de implementar tales cacaptura-de-pantalla-2010-12-01-a-las-162636mbios mucho antes de la llegada del bebé hará más pacífico el encuentro.

Antes de que llegue el bebé, se recomienda adquirir una grabación de su llanto, se pueden conseguir en www.soundsscary.com, Soothing Sounds CD, con sonidos típicos de los bebés. Poner el audio en un volumen bajo durante 5-10 minutos varias veces al día. Durante estas sesiones, practicar con el perro los ejercicios de obediencia, y recompensar el buen comportamiento (obediente y calmado). Aumentar gradualmente el volumen con las sesiones sucesivas, hasta llegar al volumen real del llanto de un bebé. Si el perro parece agitarse en algún momento cuando se sube el volumen, volver a bajarlo y seguir más gradualmente. Puede ser bueno empezar a llevar una muñeca bebé como si fuera real, y recompensar al perro por comportarse calmadamente en su presencia.

Acostumbrar a la mascota a los olores de los objetos y muebles del bebé; para ello, se debe tener en la casa la mayor cantidad posible de tales cosas antes de la llegada del bebé.

Acostumbrar a la mascota a que le tiren del pelo o las orejas; para ello, empezar a hacerlo muy suavemente y recompensarla por el buen comportamiento (con una golosina o una caricia). Aumentar gradualmente la fuerza, hasta que se asemeje a la que podría ejercer un niño pequeño.

No dejar que el animal se meta en la cuna ni que duerma en los lugares donde lo hará el bebé. Para los perros o gatos muy ansiosos, se pueden considerar los difusores de feromonas calmantes (DAP: Dog Appeasing Pheromone®, para perros; Feliway®, para gatos); colocarlos en la casa unas 2 semanas antes de la llegada del bebé.

Cuando nazca el bebé, llevar a la casa alguna ropa que haya usado en el hospital, para que la mascota la huela.

Al entrar por primera vez con el bebé a la casa, otra persona debe estar sosteniéndolo, de modo que los dueños puedan saludar a la mascota.

Una vez que todos estén calmados y asentados en la nueva situación, presentar el bebé a las mascotas, de a una por vez. El animal debe estar bien controlado durante esta presentación. Se pueden usar pretales, collares de cabeza y correas. Una persona sostiene al bebé sentada en una silla.

Otra persona supervisa con cuidado el comportamiento de la mascota. Ante cualquier signo de conductas agresivas, o no agresivas pero indeseables (como treparse encima del bebé), se interrumpe inmediatamente toda interacción. Si hubo agresión, aislar enseguida al animal y llamar al veterinario. Los comportamientos inaceptables no agresivos son redirigidos hacia una actividad alternativa (por ej., sentarse); las conductas aceptables se recompensan.

Si sólo hay un dueño presente en la casa durante las primeras semanas luego de la llegada del bebé, la mascota debe estar bien imagescontenida en su presencia. Se puede usar una correa, una jaula o una puerta para bebé.

Usualmente, cuando llega un bebé a la casa, los adultos ignoran a la mascota cuando el niño está activo y le prestan atención cuando el niño duerme. Sin querer, esto le enseña al animal que el bebé es algo negativo (el bebé significa falta de atención) y que su ausencia es buena. Este mensaje es opuesto al que se debería dar para la mascota. Por lo tanto, se debe tratar de prestar atención al animal cuando el bebé está presente. Por ejemplo, se le puede hablar a la mascota mientras se tiene al bebé; si hay más de un adulto, uno puede atender al bebé y los otros pueden acariciar al animal o jugar con él. Cuando el niño está durmiendo, se le presta menos atención a la mascota.

Fuente: (2010) Dras. Horwitz y Neilson. Comportamiento de perros y gatos.