Tips de entrenamiento para no ladrar al timbre

Tips de entrenamiento para no ladrar al timbre

A nuestra consulta, cada año viene un gran número de personas con problemas de ladridos consecutivos e intensos, por parte de su mascota, debido al timber de la casa, el intercomunicador o el teléfono. En el presente artículo, le daremos algunas pautas que puede seguir para frenar este problema y disminuir los ladridos o aullidos innecesarios en su mascota.

Detalles iniciales:

Hasta que el nuevo comportamiento esté establecido, es importante evitar el estímulo en toda su intensidad (personas extrañas en la puerta de calle).

Hacer ejercicios de entrenamiento de unos 5-10 minutos por día.

Identificar recompensas muy preciadas para el perro; usualmente, son bocados de comidas muy sabrosas.

  • Comenzar el entrenamiento sin distracciones (nadie en la puerta, la casa tranquila, las demás mascotas en otro lado).
  • Enseñarle al perro a ir hacia el lugar de bienvenida (donde habrá una manta, un trapo o una cama) ante una orden verbal; este sitio debe estar a la vista desde la puerta de calle, pero a una corta distancia (aproximadamente 1 metro) de ésta. Sólo se puede empezar con el entrenamiento en la puerta cuando el perro responde de forma confiable a la orden de ir a su lugar de bienvenida y quedarse allí por 10 segundos (cuando no hay distracciones).
  •  Organizar ejercicios diarios; un miembro de la familia sostiene al perro y otro hace de visita. Este último debe haber pasado un tiempo con el perro justo antes de realizar los ejercicios de entrenamiento.
  • Colocarle al perro la correa, o ubicar algún tipo de barrera en la puerta que permita que el animal vea a la visita pero no que pueda salir (mosquitero, puerta para bebés).
  • La visita se acerca a la puerta abierta y la golpea o toca el timbre. La persona que está con el perro le da la orden de que vaya al lugar de bienvenida y se quede allí. Se recompensa al animal por la obediencia. Dado que el estímulo es bajo (se trata de una persona conocida y a la que el animal ha visto poco antes), el perro debería ser capaz de cumplir la orden y ser recompensado. Si el perro no obedece, no se le da la recompensa y se reduce la intensidad del ejercicio (por ej., omitir el llamado a la puerta) en la siguiente sesión.
  •  Repetir hasta que el animal obedezca confiablemente la orden de ir a su lugar de bienvenida cada vez que la visita se acerca a la puerta abierta y toca.

  •  A continuación, se cierra un poco la puerta (que quede un 75% abierta) y se repite toda la secuencia.
  • Se sigue cerrando gradualmente la puerta a lo largo de muchas sesiones, hasta que el perro se quede quieto en su lugar de bienvenida mientras la visita toca la puerta cerrada y entra en la casa.
  • Una vez logrado esto con el familiar que hace de visita, se trata de que una persona menos conocida para el perro interprete el papel. En este punto, se vuelve a empezar con la puerta abierta. Se repite todo el procedimiento, otra vez hasta que el animal se quede quieto en su lugar de bienvenida mientras la visita (ahora menos conocida) toca la puerta cerrada y entra en la casa. En otras situaciones, puede ser necesario cambiar el estado emocional del perro cuando escucha el timbre, antes de comenzar con este tratamiento. El ejercicio que se describe a continuación puede ser mejor para algunas mascotas, especialmente para aquellas que ladran demasiado sin mostrar verdadera agresión.

  • Identificar las recompensas de comida favoritas para el perro. Deben ser realmente muy preciadas por el animal; generalmente, se trata de comida humana.  Se deja al perro en un lugar de la casa con una persona de la familia, pero no atado ni encerrado.  Otro de los dueños sale de la casa y se acerca a la puerta de calle (que debe estar sin llave). Esta persona debe llevar consigo una gran cantidad de la golosina elegida. Si se la puede ver por las ventanas, éstas deben bloquearse.
  • El dueño que está afuera toca el timbre, y se deja que el perro corra hacia la puerta.
  • Cuando el dueño escucha que el perro se acerca, abre la puerta, tira las golosinas dentro de la casa y la vuelve a cerrar. Cuando el perro llega a la puerta, si se eligió la golosina correcta, usualmente la comerá y quizás también ladre. Luego, se repite la misma secuencia.
 Cada sesión de entrenamiento consta sólo de una, dos o hasta tres repeticiones, ya que cuando el perro se da cuenta de que la persona que toca el timbre es de su familia puede dejar de ladrar. Luego de varias sesiones, muchos perros ladrarán menos o se excitarán menos ante el sonido del timbre,
y así se pueden usar otras técnicas de entrenamiento.Fuente: Autoras Dras. Horwitz y Neilson.