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¿Qué dice tu perro?

Muchos problemas de conducta en los perros, tienen su origen en los fallos de comunicación con su propietario. Mientras el perro pretende “decir” una cosa, el dueño entiende otra y reacciona ante esa idea de manera equivocada, complicando la relación entre ambos. Conocer lo que nuestro perro está tratando de comunicar, ayudará a mejorar nuestra relación con él y prevenir problemas asociados con la conducta.

A diferencia de lo que ocurre en las personas, que tenemos un lenguaje verbal para comunicarnos entre nosotros, los perros no poseen esta habiliadad. Sin embargo, esto no quiere decir que no se comuniquen. Al contrario, los perros tienen un lenguaje muy rico y usan distintos mecanismos para darse a entender.

Existen tres formas principales de lenguaje o comunicación canina: mediante posturas del cuerpo o partes de él, que constituye la comunicación visual o lenguaje corporal; a través de diferentes vocalizaciones, que serían lo más similar a nuestro lenguaje verbal (en este caso se habla de comunicación auditiva), y mediante la orina y otras secreciones producidas por diferentes glándulas en distintas partes del organismo. Este ultimo tipo de comunicación es la olfativa, pero es la menos evidente para nosotros por las características de nuestro olfato.

La comunicación visual

Los perros usan el lenguaje corporal sobre todo en “distancias cortas”. Mediante la posición de las orejas y de la cola, o la postura general del cuerpo, un perro puede expresar con mucha claridad “su estado de ánimo”. Por ejemplo, si tiene las orejas hacia atrás, el rabo entre las patas y el cuerpo agazapado está indicando que tiene miedo o que se siente amedrentado por otro individuo.

Con las personas, el perro usa gestos y actitudes que normalmente muestra hacia otros perros. Por ejemplo, cuando mueve la cola al ver a una persona puede indicar que está contento y feliz (si mueve la cola rápido y por encima de su grupa) o que no sabe muy bien qué hacer (si la mueve más lento y por debajo de su grupa). Estas posiciones de la cola son exactamente las mismas que habría usado frente a otro perro.

La comunicación auditiva

Este lenguaje se utiliza a distancias más grandes que el corporal. Los cánidos son mamíferos muy vocalizadores, en general, y en los perros el número de sonidos que pueden llegar a producir es muy variado. Los habituales son los aullidos, ladridos y gruñidos, pero también pueden lloriquear, gemir, etc.

De modo general se puede decir que los ladridos suelen mostrarse en estados de alerta y de excitación, tanto positiva (alegría), como negativa (ansiedad o miedo), así como albuscar la atención de otros individuos. El aullido suele relacionarse con la separación del grupo, es una manera de llamarlos. Los gruñidos, por ultimo, son una de las expresiones más habituales de la agresividad (por diferentes causas), aunque también es muy habitual observarlo cuando el perro está jugando. La diferencia de este tipo de gruñido reside en las diferentes tonalidades que presenta y la actitud no amenazante que muestra el perro en esas circunstancias.

La comunicación olfativa

El olfato canino es extremadamente “fino” y esto les permite reconocer las señales emitidas por otros animales con gran precisión.

Este tipo de comunicación (a diferencia de los otros tipos) tiene una importante ventaja, que se mantiene en el tiempo. Es decir, una señal olfativa dejada por un perro puede ser reconocible por otro incluso varios días después de haber sido depositada.

La orina es uno de los principales medios usados por los perros para transmitir información acerca del sexo, el estado reproductivo o, incluso, del “estatus” del animal.

Tanto la orina emitida a través de la conducta de marcaje (levantando la pata en el caso de los machos, principalemente), como las secreciones procedentes de las glándulas perianales o mamarias, son ricas en una sustancia denominada feromona, que es de gran importancia en la comunicación olfativa, tanto de perros como de gatos.

Fuente: Revista Mi Perro y Yo, Nº 2, Marzo 2013.