Caso clínico Adif: cardiopatía

Caso clínico Adif: cardiopatía

En nuestra clínica se presentó Adif, un perro de raza pequeña de 10 años de edad. Adif tuvo un cuadro de tos y vómitos, y cuando fue evaluado en la consulta se detectó un soplo cardíaco, que se escuchaba más fuertemente en el lateral izquierdo del tórax.

Adif se encontraba en la población de riesgo para la enfermedad mitral degenerativa crónica, siendo un perro mayor y de raza pequeña. Por este motivo se procedió a realizar la ecocardiografía, que permitió determinar que Adif tenía enfermedad mitral degenerativa crónica, con signos de sobrecarga de volumen y de aumento de tamaño leve del corazón, por lo que se pudo iniciar el tratamiento adecuado para el estadio clínico en el que se encontraba en ese momento.

La enfermedad mitral degenerativa crónica (EMDC) es una patología muy frecuente en la práctica veterinaria diaria. Se trata de una cardiopatía que afecta especialmente a razas pequeñas, siendo más frecuente en animales de edad avanzada. La EMDC es una enfermedad degenerativa, en la que una de las válvulas del corazón, llamada válvula mitral, comienza a degenerarse, alterando su estructura y permitiendo el paso de la sangre en dirección contraria al flujo normal sanguíneo. Las válvulas cardíacas cumplen precisamente esa función: permitir el paso de la sangre de una cámara cardíaca a la siguiente y, por consiguiente, facilitar la función de bombeo del corazón. Cuando una válvula falla, una parte de la sangre bombeada por el corazón vuelve hacia atrás, afectando a las presiones y volúmenes de sangre en las cavidades cardíacas.

En el caso de la válvula mitral, la regurgitación de sangre hace que la sangre se vaya acumulando, lo que al final se traduce en un exceso de volumen de sangre en el corazón, que poco a poco se hace más grande para compensar este exceso. En los perros, igual que en las personas, el cuerpo tiene una gran capacidad de adaptación, activándose sistemas compensatorios a nivel neurológico y hormonal que permiten mantener en equilibrio el sistema circulatorio durante muchos años a pesar de la presencia de una enfermedad cardíaca. Por este motivo, es frecuente que la EMDC no cause ningún tipo de síntoma hasta que la enfermedad ha avanzado notablemente.

Desgraciadamente, estos mecanismos compensatorios, que en un inicio son beneficiosos y permiten el funcionamiento normal del corazón, con el paso del tiempo se vuelven menos eficaces, e incluso llegan a ser detrimentales para la salud cardiovascular. Cuando la sobrecarga de volumen es muy severa, y las presiones dentro del corazón están muy elevadas, los pacientes pueden llegar a desarrollar insuficiencia cardíaca congestiva: esto quiere decir que las presiones en las venas empiezan a ser muy altas, y el agua de éstas sale hacia el espacio exterior, pudiendo causar el encharcamiento o edema de los pulmones.

A día de hoy disponemos de diversos medicamentos que nos permiten actuar en diferentes etapas de la cardiopatía. Algunos de ellos, si son administramos en el momento adecuado y de manera precoz, pueden frenar estos mecanismos compensatorios y ralentizar de manera importante la progresión de la enfermedad. Por ello es muy importante realizar pruebas diagnósticas como la ecocardiografía siempre que se detecta un soplo en la consulta: esta prueba nos permite diagnosticar de manera precisa la enfermedad, y determinar el estadio clínico en el que se encuentra el paciente. En muchos casos, la medicación no es necesaria, y recomendamos una revisión cada 6 meses, para detectar de la forma más temprana posible cuándo será necesario medicar.

Estas medicaciones, no obstante, no son curativas, por lo que no eliminan completamente el problema. La regurgitación persiste, pero progresa más lentamente. Es por este motivo que es muy importante realizar ecocardiografías de revisión, que nos permiten iniciar o ajustar la medicación adecuadamente, y valorar el riesgo de que aparezca edema pulmonar de forma prematura.

Es importante revisar a Adif cada 6 meses, para poder adaptar la terapia adecuadamente y monitorizar la progresión de su cardiopatía de forma precisa